Mania
scribo, con la mano derecha muevo el ratón, tomo un vaso de leche, hago a un lado mi cabello el cual esta más largo que de costumbre y como un ente ajeno a mí, aún no sé manejar. scribo, mi gato, sentado junto a la laptop me observa muy cerca, como los dedos teclean incesantemente, […]
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- Mamá gato
scribo, con la mano derecha muevo el ratón, tomo un vaso de leche, hago a un lado mi cabello el cual esta más largo que de costumbre y como un ente ajeno a mí, aún no sé manejar.
scribo, mi gato, sentado junto a la laptop me observa muy cerca, como los dedos teclean incesantemente, cedo un poco de velocidad cuando clava su mira en mi; estoy segura de que va a decirme algo importante, pero como siempre, se limita a mirarme en silencio mientras un acompasado ronroneo escapa de su garganta.
De repente me detengo, busco algo en la web, mi mano derecha sigue ocupada, moviendo el ratón, sosteniendo el lapicero para tomar notas, hurgando mi nariz. Y entonces, mi mano izquierda se me escapa.
Mi mano izquierda es mi mano masoquista, la rebelde, la torpe.

Lentamente y sin que me percate de ella se acerca a mi boca e introduce su dedo pulgar. Lo hace despacio y en silencio, de puntillas, para que no me dé cuenta. Lo posa suavemente sobre mis labios y los acaricia, humedece la punta con un poco de saliva y la esparce por mi labio inferior, al tiempo que lo soba y pellizca. Embelesada en mis asuntos y anestesiada por la agradable sensación, yo y mi mano derecha, la servil y trabajadora mano derecha, no nos damos cuenta.
Cuando esta segura de que no la detendré, introduce el dedo pulgar entre mis dientes, que la confunden con algún trozo de carne y la muerden, suave pero constantemente, como quien mastica el tapón de un lapicero para entretenerse. La unión entre mis falanges es triturada, la saliva humedece la piel y la vuelve blanda. Entonces, comienza a dolerme.
Yo y mi mano derecha, nos detenemos y nos percatamos de lo que la izquierda ha estado haciendo a espaldas nuestras. Lo peor es que no nos sentimos traicionadas, dejamos, que sea mordida en ese soez acto al que esta tan prendada. La observamos, la sentimos, la vemos disfrutar de ese dolor nacido de una manía. Hasta que ya no lo soportamos y la detenemos.
Su obsesión por ser mordida ha dejado marcas, una especie de desagradable callo de un color más oscuro que mi piel sobre el dedo indice. Algo que más de uno ha notado alguna vez. ¿Qué te paso ahí?, preguntan. Y la mano izquierda se esconde, sonrojada por haber sido descubierta desnuda, sin el guante puesto, con las filias abiertas.
He intentado mantenerla ocupada, le doy masa para moldear, piedras lisa y fría, mi cabello, pesadillas rotas, cosas que le gusten sostener, pero nada ha funcionado.
Incluso ha ido seduciendo a los otros dedos y he llegado a encontrar más de uno en esa orgía de saliva y dientes.
Ayer permití que acariciara mis labios, permití que se introduciera a esa abertura cálida y húmeda permití incluso que tocara un poco el fondo de mis muelas -ese sitio desnudo donde deberían estar las muelas del juicio- y que se recostara a retozar en esa piel lisa y rosada. Me disponía a regresarla a su lugar, cuando la mano derecha se me adelanto y le disparo a quemarropa.
Mi mano izquierda, la rebelde, la masoquista, apenas si se quejo, disfruto cada momento de mis ojos posados sobre el desecho muñón de carne, disfruto que obligara a la servil mano derecha a envolver una venda y a sostenerla en alto para controlar la hemorragia hasta que llegamos al hospital.
He estado pensando el significado de esta experiencia, la razón por la que mi mano izquierda se niega a obedecerme, a comportarse como una mano decente, pero mientras reflexionaba la he descubierto volviendo a las andadas, restregándose los puntos entre mis dientes, así es, que para mantenerla ocupada, me he sentado a escribir este post. Escribir y acariciar es lo único que hace sin remilgos. Tendré que escribir y escribir toda la noche, hasta que se me ocurra una manera de entretenerla o hasta que llegues y pueda posar su pulgar en tus labios.
Arturo
Me gusto, me agrada la forma en que me fuiste llevando durante la lectura!! besos y un fuerte abrazo!