Mal tiempo
Siendo mitad de año, debo admitir que 2014 no ha sido mi año favorito. Es cierto que muchas cosas buenas han pasado, pero han pasado algunas realmente muy muy malas. Justo cuando la más mala estaba por pasar, había iniciado un curso sobre el Karma. El objetivo del curso era mostrar, según la perpectiva budista […]
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- Mamá gato
Siendo mitad de año, debo admitir que 2014 no ha sido mi año favorito.
Es cierto que muchas cosas buenas han pasado, pero han pasado algunas realmente muy muy malas.
Justo cuando la más mala estaba por pasar, había iniciado un curso sobre el Karma. El objetivo del curso era mostrar, según la perpectiva budista que es y como se puede modificar. Ironicamente, debido a mi karma, no pude completar el curso, pero al menos muchas cosas me quedaron claras (como que no es para nada parecido a la idea de «karma police» que muchos tienen) y digamos, que lo que alcancé a aprender me ha ayudado a irme forjando metas pequeñitas, pero constantes para modificar, sino mi karma, si mi calidad de vida interior.
Aunque como siempre, periodicamente, me quiebro, tiro por la borda todo lo aprendido, me tiro al piso y hago berrinche, arraso como si fuera napalm con mis reservas de paz interior y luego me voy a llorar a mi esquina, arrepentida. Afortunadamente, estas cosas que solían durarme meses o temporadas, ahora me duran un día o dos, máximo una semana. Y ya no son ni por asomo tan destructivas como antes, ya logro ver su alcance, ya puedo ver en que se convertirá esa semilla y lucho, de verdad lucho, por no plantarla.
Durante estos dias malos, me la he pasado repitiendo: karma bueno, karma malo, quien sabe.
Al final, supongo que no queda más que recordar, lo que tengo tatuado en la espalda.
Nada es para siempre, ni lo bueno, ni lo malo.
Ahora es tiempo de trabajar mucho y no tener tiempo libre, pero ¡hey!, no tarde ni un mes en conseguir trabajo…tanto trabajo. No es mi trabajo favorito del mundo, no quisiera hacerlo para siempre y no me hace muy feliz; pero me hace salir diario de la casa para ir en bici a la oficina y eso es jodidamente maravilloso, me obliga a convivir con más gente y a poner a prueba lo aprendido (paciencia, tolerancia, buenos deseos hasta para los groseros), y de hecho, incluso la persona de la que todo mundo se queja dentro y fuera de la oficina, conmigo es de lo más amable, puedo escuchar música mientras trabajo, tengo agua y un baño cerca (ya sé, parece un chiste, pero en serio es importante) y aveces me traen riquisimos lonches y golosinas. Además reaprendo -a putazos, no hay de otra- la jornada laboral normalera de 8 horas y de domingos que retoman su brillo.
Tambien cambio mi trabajo en la escuelita y ahora doy clase en una Uni de las tantas que han brotado por la ciudad, no diria que es la mejor, ni que las materias que doy son muy favoritas o en la que soy más ducha, pero me las he arreglado para encontrar la forma de enseñar lo que creo que realmente necesitan los muchachos. Además es genial caminar a la escuela, pasar todos los días por el Jardín de San Francisco, llegar en 15 minutos a paso tranquilo, me pagan mejor y por fin en mi curriculum puedo agregar Nivel Superior. Este ha sido uno de los cambios buenos.
Ahora, respecto a la más horrible de las cosas que me han pasado este año, pues parece que ya se supero lo peor. Después de un mes completito de vivir -de nuevo- en hospitales, mi familia por fin pudo volver a casa. En este sentido, es curioso, cómo uno nunca espera que estas cosas «te pasen a ti», es una tonteria, cualquiera puede tener un accidente y la vida cambia por completo.
Cambios, cambios, cambios.
Pronto, también cambiaré el nombre de mi dominio. Días antes colocaré por aqui el nuevo nombre, aún estoy eligiendo y checando si se encuentran disponibles.
Por lo pronto, para estos días raros, música tranquila.
Me gusta imaginarme sentada en la arena, viendo, oliendo y escuchando el mar, sintiendo el sabor salado en mis labios, los cuales mojo con la punta de la lengua. Saco una bocanada de delicioso humo, el sabor de la hierba es tan noble, huele a los altos bosques de Oaxaca, no cala, no pica, no molesta, es una hierba verde y bonita, aromatica, cubierta de finas pelusas. Yo misma me siento cubierta de una fina pelusa, mi piel se eriza por el efecto de la hierba y la suave brisa marina. Y escucho esto:

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