Memoria
En el libro «Tokyo ya no nos quiere» de Ray Loriga situado en un futuro gobernado por las drogas para olvidar, hay un curioso programa de reencarnación. Los programas de reencarnación se elaboran a partir de millones de datos y pautas de conducta de una persona viva. Cuando alguien teme a su muerte y tiene […]
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- Mamá gato
En el libro «Tokyo ya no nos quiere» de Ray Loriga situado en un futuro gobernado por las drogas para olvidar, hay un curioso programa de reencarnación. Los programas de reencarnación se elaboran a partir de millones de datos y pautas de conducta de una persona viva. Cuando alguien teme a su muerte y tiene dinero para pagar uno de estos programas, se somete a infinidad de registros de memoria y patrones de comportamiento, notas, diarios, pruebas grafológicas, exámenes neuronales, fotografías, análisis, recuerdos, vídeos caseros, etc. Con todo ese material se crea un programa que puede sustituir a lapersona después de su muerte. Entonces la persona muerta es revivida dentro de un monitor y platica con sus seres queridos y tiene decisiones propias (basadas en todos los examenes que se le hacen en vida), etc.
Desde que las computadoras entraron a nuestra vida, el termino «memoria» adquirio nuevos sentidos, poco a poco y conforme se hacia más accesible para la mayoría de las personas, todos empezamos a contar con una pc, una laptop, una memoria usb. En referencia a esta última, las frases «perdí mi memoria» «me robaron mi memoria» «no cabe en mi memoria» «quiero más memoria» se volvieron cotidianas.
Desde hace algunos meses que adquirí mi laptop, pensé en comprar un disco duro de 1TB para ya no tener mis documentos repartidos entre la memoria de mi lap y la memoria de mi pc. Y aunque ilusamente pensé «1TB ¿cuando lo llenaría? recorde rápidamente cuando me sentia soñada porque mi flamante disco duro nuevo tenia 80GB que cabe decir, se llenaron. Con la facilidad para acceder a internet y a nuevas platadormas virtuales los discos duros ya no duran nada. Basta decir que bajo por lo menos un disco diario, una pelicula a la semana, programas, aplicaciones, descargo de 2 a 3 veces a la semana fotografias tomadas con mi ciberchot…en fin, que 1TB tampoco será eterno. Ante esta verdad, imaginé en mi casa junto a mi enorme biblioteca (uno de mis sueños), una vitrina llena de dvds y discos duros externos.
Todo aquel que ha accedido a una pc, laptop o memoria usb que no es suya, sabe que hay un sentimiento de transgresión en ello. A través de los archivos se puede conocer a fondo a una persona: que tipo de música le gusta, que peliculas, en que trabaja, quienes son sus amigos, su familia, sus vicios. Con menos información los arqueologos han reconstruido civilizaciones enteras.
Lo que me lleva al principio, ¿esta facilidad que tenemos ahora para almacenar nuestras vidas en un solo sitio (o en varios a través de internet) no son en cierto modo una especie de programa de reencarnación, como Ray Loriga nos cuenta en su novela?.
¿Llegará un futuro en el que los discos duros externos tambien queden incluidos dentro de las herencias?¿Deberíamos mantener esa memoria para los que siguen?. Mis abuelos paternos son misteriosos hasta para ellos mismos, tuvieron poca familia que se perdio en el tiempo, mi abuelo era huerfano y vivio bajo la custodia de un terrible tio, el mundo ha cambiado tanto en tan poco tiempo (menos de 100 años) que en las fotos rescatadas por mi tía (y que yo scanee para agregar a mi memoria virtual) la Basilica es aún la antigua iglesia pequeña, no habia televisiones en la casa, ni mucho menos telefono -y muchisisimo menos telefonos celulares-, el mundo era otro, su configuración social era distinta y me hubiera gustado conocerla a través del «blog» de mi abuela o de su disco externo. Pero de ellos quedaron solo fotografías, anécdotas contadas por mis padres y recuerdos que moriran conmigo en cuanto mis padres y yo desaparezcamos del planeta.
Y luego viene el otro lado…¿dejar toda tu personalidad en un disco duro o en internet para que alguien la robe?. Sí estando vivos los que llevamos un blog hemos tenido encuentros con los que se «roban» nuestros post y con ellos un pedazo de nuestra personalidad.
Pero finalmente ¿qué tan importante es eso?.
Por lo pronto espero mantener este blog el tiempo que se pueda, quien quita y con el tiempo le llegue a un familiar perdido o a un bisnieto que no alcanze a conocer.
Psilab
También habría que pensar que la personalidad “como tendencia al comportamiento” no solamente queda impresa en nuestros hábitos de consumo (música, libros, lugares visitados) y en nuestro quehacer intelectual (en lo que escribimos, en lo que leemos…). En este sentido y suponiendo que la muerte haya truncado nuestra existencia un buen punto de partida para saber realmente “quien fue esa persona” sería también a través de la gente que la conoció.
Oye elizabeth, me inspiraste para escribir algunos post jeje.
Nitezdu
ah que bueno que te inspire para ya desempolvar ese blog. En cuanto a tu respuesta, el problema sobre las personas que conoces,es que probablemente un disco duro externo dure más que la gente que te conoce, los humanos a lo mucho duramos 100 años, además, aveces los que te conocen los amigos y la memoria humana se va deteriorando por el tiempo…si lo piensas bien, en unos 200 años, no habra sobre la tierra ninguna persona viva que te haya conocido ¿que loco no?