David Bowie me contó un cuento.
Era un cuento precioso, con su principio, nudo y desenlace pulcros y finamente entretejidos. Tenia una sencillez que lo dotaba de una belleza tal, que al escucharlo y podia imaginar cada situación, me conmovia tanto, que mis ojos se llenaban de lagrimas. Pensaba «¿porque yo no puedo escribir algo tan hermoso? ¿Cómo no se […]
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- Mamá gato
Era un cuento precioso, con su principio, nudo y desenlace pulcros y finamente entretejidos.
Tenia una sencillez que lo dotaba de una belleza tal, que al escucharlo y podia imaginar cada situación, me conmovia tanto, que mis ojos se llenaban de lagrimas.
Pensaba «¿porque yo no puedo escribir algo tan hermoso? ¿Cómo no se me ocurrió antes?.
Además, era un cuento para niños, nunca he escrito un cuento para niños y hasta hace apenas algunos días, no se me había ocurrido.
Bowie, me miraba a los ojos mientras me narraba el cuento, era sobre un globo…una voz en mi cabeza decia: escribelo, escribelo todo, despiertate, toma el ipod, abre el evernote y escribelo. Pero…¡la idea no es mia! -me contestaba mi otro yo- Es de David Bowie, seria un plagio, mi primer cuento para niños una copia burda de un hermoso cuento escrito y contado por el grandisimo David Bowie.
Un momento…silencio. Quietud, miro a los ojos de Bowie, su pupila dilatada parpadea como una lucecita y poco a poco esclarece la noche en la que nos encontramos, su pupila dilatada, se abre y se cierra como el lente de una camara, y fotografia aves y nubes, que antes estaticas a nuestro aldedor, al ser fotografiadas, toman vida . El silencio es inquietante, nunca habia «escuchado» tanto silencio.
Estoy soñando, ¿no es cierto?. Este Bowie que me habla en español y que me cuenta un hermoso cuento, soy yo. Así es, que no pasa nada, si me robo mi propio cuento. Vamos, despierta.
Bowie cuenta por tercera vez el cuento; cansada de intentar despertar, me siento en el piso y lo miro. Trato de asir cada palabra, estoy segura de que cuando despierte, lo recordare.
Al fin, el sol logra penetrar mis cortinas, son las 2pm de un Domingo gris, me quedo un rato en la cama, el gato ronronea a mis pies, la casa esta en silencio, trato por ultima vez de recordar lo que Bowie me dijo. No hay forma…solo recuerdo que era un cuento sobre un globo rojo. Eso es todo, cualquier situación en la que un globo rojo pudiera estar, me parece lugar común y nada cercano a lo que estoy segura que soñe.
El gato soñoliento abre los ojos, conforme ha ido creciendo se ha vuelto un gato muy comunicativo, tiene un montón de maullidos diferentes y hemos creado un idioma de palabras y maullidos. Su «maa» quedito y casi en un susurro, significa «hey», como decir, aquí estoy.
Sonrió y le digo, en voz alta -pues aunque la telepatía funciona, me gusta regalarle mi voz- . David Bowie me contó un cuento, intente despertarme para escribirlo, pero se me olvido…pero ¿sabes que se me acaba de ocurrir?, nada original, claro, quiero escribir algunos cuentos, no muchos, no pocos, para el hijo que tendré en algunos años. No sé de que hablaran, probablemente sean muy malos, pero serán suyos y espero que con eso baste.
PD.- Y dejare, que Christopher Walken le lea, antes de la hora de dormir.
Y que The Flaming Lips y MGMT le canten:

Arturo
Saludos y espero algun dia conocer a tu hijo!!
Elizabeth Villeda
Saludos, que bueno que sigues pasando por aqui, un abrazo 🙂