El exilio
No tengo excusas, imaginaba que el exilio social seria parte de este proceso. Encontrarme tan lejos de personas que eran mi país, mi tierra, mi mundo; pero rompí una regla muy importante y ahora, en cierta medida estoy exiliada. Aveces, cuando los agravados no se encuentran presentes, se me permite recordar los viejos y buenos […]
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- Mamá gato
No tengo excusas, imaginaba que el exilio social seria parte de este proceso.
Encontrarme tan lejos de personas que eran mi país, mi tierra, mi mundo; pero rompí una regla muy importante y ahora, en cierta medida estoy exiliada.
Aveces, cuando los agravados no se encuentran presentes, se me permite recordar los viejos y buenos tiempos.
No voy a decir que no cala sentirse un poco a la deriva, pero al mismo tiempo me siento tranquila de que «ellos» sigan teniendo una tierra en donde encallar, alguien que los proteja de mi desviando su atención.
Hace algunos años, tal vez te diría que me lo merecía; pero ese tiempo ya se acabo.
Si no me inquieto, si no me enojo, si no guardo resentimientos o los juzgo de hipócritas, es porque he aprendido un montón de cosas lejos de ti, de ustedes , de mi país.
He aprendido que aveces las circunstancias rigen las acciones y que una acción no hace a la persona. También he aprendido a ponerme en los zapatos de los demás, tal vez, yo haría lo mismo en su lugar para protegerte. He aprendido que la ira, el enojo, el resentimiento es como lodo entre las manos, puedes lanzarlo a las personas que te «lastiman» o incomodan, pero, independientemente de si logras atinarles o no, tus manos siempre quedaran sucias.
No quiero lodo en mis manos, prefiero lanzarles flores, si no las toman, quedaran en mis manos brindándome su fragancia tranquilizadora.
Al mismo tiempo, es extrañamente liberador saber con quien cuentas y con quien no, y al mismo tiempo saber, que ellos si pueden contar conmigo, siempre.
El exilio hace crecer, te obliga a buscar otros países y me une cada vez más a él, a K., por él me escape por la ventana y si esperan oír de mi que lo cambiaría por tener con quien irme de fiesta los fines de semana, definitivamente, están equivocados.

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