Mi biblioteca
Tenía once años, cuando como premio por mis buenas calificaciones les pedi a mis padres la colección completa de Mafalda. A todo mundo se le hizo raro, no pedi juguetes o dinero, pedi libros. Probablemente el ver a mi papá leyendo me desperto la curiosidad: ¿cómo puede pasar tanto tiempo sentado y decir que se […]
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- Mamá gato
Tenía once años, cuando como premio por mis buenas calificaciones les pedi a mis padres la colección completa de Mafalda. A todo mundo se le hizo raro, no pedi juguetes o dinero, pedi libros. Probablemente el ver a mi papá leyendo me desperto la curiosidad: ¿cómo puede pasar tanto tiempo sentado y decir que se «divierte» solo pasando paginas?. Antes de esa coleccion de 12 libros de Mafalda, yo no tenía libros en mi cuarto, mi hermano y yo teniamos cuentos infantiles, pero eran parte de la biblioteca común, no los consideraba mios. Mis papas accedieron a comprarme los libros, pensaron que los quería porque eran de «dibujitos». Pero yo ya sabia que no eran «dibujitos» exactamente para niños. Y descubri lo que significa decir: Este libro es mio.
Mi primer novela «gorda» llego a los 13 años: Cien años de soledad. Me llamó la atención que el autor, un tal García Marquéz, hubiese ganado un premio novel en el año en que yo habia nacido; 1982. Lo cacareaban mucho, así es que, aquel libro grueso de letra chiquita y portada anodina, llego a mi buró y no solo lo termine, sino que quede enamorada…de Macondo, de García Marquéz -al respecto, siempre he dicho que él es como mi primer amor literario, por ello, no puedo ser objetiva respecto a su obra- , de los libros.
Desde entonces, pocas -poquisimas- cosas me hacen sentir tan bien como recibir un libro, se han convertido en «seres», no objetos, sentir su peso en mi mano, tocar su papel, olerlos, permitirles lastimarte, excitarte, enojarte, revelarte una verdad que no conocias, una perspectiva que ignorabas, un sentimiento que no sabias que tenias, incluso, en algunas ocasiones, cuando los tomas sin precaución pueden transtocar tu realidad o cortar tus dedos con sus hojas.
No importa que quiera un Kindle para leer los libros que tengo en pdf o en word, ni que los tenga en copias, me he vuelto una fetichista de los libros y siempre que pueda, aunque ya lo haya leido, trataré de comprar un libro del que me haya enamorado.
Ya no se trata solo de leerlos, sino de tenerlos. Para el amante de los libros, la megalomanía no es indiferente..»quiere todooos los libros» «la mejor biblioteca» «varios idiomas», cuando piensa en muebles, tiene que pensar en libreros y en un cuarto para sus pequeños tesoros. Se llega a un punto, en que es necesario marcarlos, entonces, se hace de un ex-libris, ya sea un sello en forma o escribir la fecha y su nombre al inicio del libro o en alguna página especial, es necesario sentir «este libro es mio y yo soy suya». Yo no marco ningun libro hasta después de leerlo, pues no me gustaría ver mi nombre en un libro que odio.
Ayer, mientras ordenaba mis libros -por color- y repasaba la lista de libros que tengo prestados -no suelo prestar libros, a NADIE, pero ocasionalmente, si lo hago, quedan en mi lista negra y no los volveré a querer igual hasta que me los regresen-, me di cuenta que este año me vi muy chafa en mis lecturas….solo termine bien bien, 4 libros :
- El muro- Jean-Paul Sartre.
- PsychoKillers, Anatomía del asesino en serie- Jésus Palacios.
- Efecto Tequila- Élmer Mendoza
- El zen y la psicologia de la transformación- Hubert Benoit
Tengo empezados varios, pero no les he dado el tiempo que se merecen. Tengo que ser más seria con mis hábitos de lectura, por ello, he aquí una lista de las cosas que debo de recordar este año:
1. Leer más libros y menos sobre libros. A veces uno lee libros por recomendación, sin embargo, leer así es como tener sexo por prescripción médica -Sallesino dixit-.
2. Releer más. El último libro que leí, me parecío particularmente difícil, los conceptos orientales del zen no son muy faciles de digerir para una occidental común y corriente como yo, aprendí muchas cosas, pero la verdad, es que la mayoría las «siento», se convirtieron en un sentimiento -lo cual creo que es bueno, por ahi lei que el zen no se entiende, se siente-, pero me quedo con la espinita de releer el libro y hacer un mapa mental del mismo.
3. Dejar ir los libros que no me gustaron y los que sé que nunca voy a leer. Y aunque no tenga Kindle, intentar leer los libros que tengo en mi biblioteca digital -que son un chorro-, sino, ¿para que los quiero?
4. Donar los libros que ya no quiero, los podria dejar en Ilfatto, un cafecito de la ciudad donde hay un buzón para depositar libros y que otros los tomen.
5. A veces me clavo en que TENGO que acabar un libro, aunque se me haga malo o aburrido. La neta, ya no tengo 16, para presumir que «soy una chica interesante que lee mucho» y he aprendido que si voy en la pagina 100 y un libro me parece malo, aunque lo acabe de leer para poder decir «lo leí todo y mi opinión es______» el 90% de las veces, la palabra que cubre ese espacio es :malo y punto. Uno de mis pocos «traumas» con respecto a la vejez y la muerte, es que impidan seguir leyendo -los libros que me voy a perder en el 2100, snif- , por lo que ya no pienso perder mi tiempo de lectura, es valiosísimo y hay que aprovecharlo al máximo. Si en la página 100 no me gusta…byeeeee.
8. Regalar los libros que me gustan, no exactamente MI libro -así es que este año no hay sorpresas, si es su cumpleaños y suelo darles regalos…recibiran un libro-
9. En el punto 1, dije que debo dejar de leer sobre libros, pero creo que sí debo de volver a escribir más sobre libros, después de todo, cuento con la suerte de excelentes espacios que me brindan su apoyo para publicar mis reseñas, como RockatRadio, Devoradores de símbolos o aquí mismo. El escribir sobre un libro, hace que lo reinterpretes, que investigues y que lo vuelvas a vivir.
10. Siempre sufro cuando voy a las librerías, por que soy muy mala administrando mi dinero y no tengo dinero para comprar todos los que quiero, la verdad, ordenando mi modesta -pero amada- biblioteca me di cuenta que no necesito comprar más libros si no he leido todos los que tengo, es como tener más hijos si no puedes mantener a los que tienes, pero en estas fechas, el niño dueño y yo anduvimos en las chafaslibrerías de la ciudad y admito, que es muy relajante verte rodeada de libros, hojear algunos, ver las portadas, decir: ohhhh!!! ahhhhh!!!. Así es que aunque sea a ver, voy a ir a las librerías.
Bueno, ahora, a terminar de leer «Los detectives salvajes» que me presto Vindria -y que ya me ha de odiar por que tengo mucho con él- y After the Dark de Murakami (en pdf).
A ustedes ¿cómo les fue de libros este año?

Arturo
Hola me da mucho gusto leerte, sabes que aunque no te deje comentarios soy fan de tu pagina, me gustaria estar en la lista de las personas a las que les regalaras un libro, te mando muchos saludos espero que te encuentres bien, besos!!!!
Vindria
Uno de mis libros aun sigue en tu libroteca, jojo. y pues mi año de libros no fue tan choncho, pero estuvo bien.