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Adios al depa…

Durante varios meses, obtuvimos el «comodato» de un departamentito. Sitio alejado de la civilización -no tan lejos como mi casa, según dicen- pero cerquita de Dios (osea Jebús). El departamento se volvío nuestro hogar, en el que «ensayabamos» nuestro matrimonio dis-funcional. Aprendimos a no espantarnos cuando escuchabamos gente en la cocina y entendimos que las […]